6 prácticas de bienestar que mejorarán tu vida

Respira profundamente, toma nota y relájate.

Por Francisca Vives K. / @franvivesk

El estado de “ingenio” consiste ante todo en quererse a uno mismo, cuidar del cuerpo y disfrutar de la vida. Nos ayuda a mantenernos en buena forma, a sentirnos armoniosos y realizados, y a querer evolucionar. Por lo tanto, cuando decimos autocuidarnos, no hablamos de una única práctica o ejercicio, sino de una forma de vida: un objetivo global para crear hábitos a largo plazo y seguir prácticas que mejoren de forma integral la calidad de vida. Puedes empezar con seis prácticas básicas de bienestar que cambian la forma en que te sientes sobre ti misma y te preparan para el autodescubrimiento.

1. Escucharse hace bien

El autocuidado es una parte integral de la cultura del bienestar. Aprende a escucharte, a determinar tus preferencias personales y a encontrar lo que tu niño interior percibe como alegría. Consiste en escucharse a sí mismo y no ignorar los deseos internos.

Una decisión espontánea de comprarse un helado o ir a un lugar determinado… lo que sea. Dedica un tiempo a dialogar contigo mismo, al menos unos minutos para relajarte y rastrear tus deseos. Empieza por identificar tus formas favoritas de relajarte: por ejemplo, masajes, baños, aromaterapia o música.

2. Gestionar el tiempo

En el acelerado estilo de vida actual, siempre estamos ocupados haciendo algo, y parece que no tenemos nada de tiempo libre. Nuestra gestión del tiempo es limitado porque tenemos muchas cosas que hacer constantemente. En este caso, una planificación clara es útil: una buena gestión reduce el estrés y permite priorizar las cosas/objetivos más importantes. Intenta llevar una agenda a mano o instala una aplicación móvil de planificación.

3. Trabajar la gratitud

Al centrarnos constantemente en el futuro, dejamos de notar lo mucho que ya hemos logrado. Es fundamental conocer y analizar los logros actuales. Agradece las decisiones correctas, las elecciones honestas, todas las pequeñas cosas que componen la vida. Y, por supuesto, dar las gracias a las personas que conocemos y al universo por todas las oportunidades que nos brinda. Tómate cinco minutos por la mañana o por la noche para escribirlo o hablarlo en voz alta.

4. Prácticas mentales

El ejercicio físico tiene muchos efectos positivos. Para algunos, el yoga es adecuado, a otros, les gusta combinar las prácticas espirituales con la fuerza y el ejercicio aeróbico. Pero mientras mantenemos el cuerpo activo de forma regular, no debemos olvidarnos de la mente. El componente social es importante para el bienestar a nivel mental. La nueva información es un alimento para la mente.

Interactúa con diferentes personas, inspírate con el arte, la música, el aprendizaje. Al crear nuevas redes neuronales en el cerebro, tenemos un impacto positivo en nuestro sentido del yo y nuestro nivel de autosatisfacción.

5. Buena nutrición

En nutrición, hay que prestar especial atención a la reposición del equilibrio hídrico, eligiendo agua de calidad: beber suficientes líquidos en proporción al peso. Elimina los conservantes y el azúcar de tu dieta, e intenta comer más productos naturales y no procesados. Es importante hacer un seguimiento exhaustivo de tu salud: hazte análisis de sangre dos veces al año, hazte un chequeo, busca posibles carencias y compénsalas.

6. Sueño reparador

Si quieres sentirte saludable, tendrás que adquirir el hábito de poner todos tus dispositivos fuera de la cama unas horas antes de acostarte. Crea silencio y elimina las luces brillantes. Es muy útil despertarse sin despertador, es decir, organizarse para que el despertar sea natural. Y después de abrir los ojos, haz esos rituales que te ayudan a despertarte. Estirar los músculos, por ejemplo, desencadena el proceso metabólico.

clear
TOP