Niños y adolescentes viviendo a través de la pantalla

Las cuarentenas han puesto en jaque las relaciones sociales. En plena pandemia, las plazas, salas de clases, las casas de los amigos  e incluso las fiestas, fueron reemplazadas por dispositivos digitales.

Por Bernardita Cruz Baraona / @bernicruzmr

Amelia está muy preocupada. A pesar de haberse levantado la cuarentena en la comuna donde vive, su hija Isidora de 14 años no quiere ir al colegio. Habló con varias apoderadas del curso quienes le señalaron que sus hijas e hijos están igual. Y no es que estén peleados ni que estén llenos de pruebas. De cierta forma se acostumbraron a sus clases online y a entablar relaciones a través de los dispositivos digitales y no en forma presencia.

Esa es una de las tantas consecuencias de meses de cuarentena. El uso y abuso de la tecnología. Incluso varios expertos están instalando señas de emergencia ya que niños y adolescentes están sufriendo estragos físicos como un aumento nunca antes visto en miopías y, aunque se continúa estudiando, podría influir incluso en el desarrollo precoz de niñas.

Pero sin duda, las alertas también están sobre los problemas psicológicos que están enfrentado actualmente niños y adolescentes quienes han perdido meses trascendentales en la formación de personalidades, adquisición de conocimientos, desarrollo emocional, relación y validación social. Porque todo eso lo han hecho de forma digitalizada.

Una de las plataformas que más han utilizado para relacionarse con sus pares son las redes sociales con sus distintos peligros. Pasan horas conectados ahí y llegan a personas de todo el mundo.

La vida social para ellos se trasladó a un aparato móvil.

María José Lacámara es psicóloga clínica, autora de los libros “Más conectados” y “Soy suficiente”, y trabaja con muchos adolescentes. Desde su experiencia señala que el tiempo que pasan los niños en redes sociales no ha aumentado, sino que ahora, al estar más tiempo en casa, los adultos nos hemos dado cuenta.

Lo que sí cree que cambió es que dada la falta de socialización por la pandemia, muchas cosas de las cosas que antes pasaban en el contacto físico y presencial, empezaron a pasar a través de las redes sociales.

“Claramente se intensificó el uso y se transformó en una herramienta para poder conectar con otro y también para poder usar el tiempo que iba quedando libre”, afirma.

Para esta psicóloga experta, las juntas, el coqueteo, por ejemplo, hoy es a través de Instagram y mensajes, porque el tema fiesta ya no está. Con eso se va perdiendo también todo lo que es la comunicación no verbal. La conexión. Entonces, explica, es más difícil ver al otro como una persona que siente, que vibra.

–La pregunta recurrente entre los padres es a qué edad por ejemplo se puede usar un celular a un niño, porque claramente en pandemia la situación fue muy distinta…

–Creo que muchas veces nos preocupamos de la edad en que damos el celular pero nos preocupamos muy poco de lo que ocurre con el celular después. Entonces entregamos una forma pero no vamos viendo el fondo. Lo más importante es el acompañamiento que le damos a nuestros hijos cuando les pasamos el celular.

“El inicio de entrega en general de los celulares se da los 10 años y cualquiera de las aplicaciones son para inicio entre los 13 y 14. Pero los papás no saben, o no saben qué aplicaciones usan sus hijos o les dan permiso. Entonces tenemos niños de 10 años usando TikTok, haciendo videos, mirando lo que pasa en esa red social sin la supervisión de un adulto cuando claramente no es un sitio para un niño de esa edad”, afirma.

–Algunas redes sociales como TikTok están cerrando cuenta de niños que se ven menores de 13 años. ¿Qué piensas al respecto?

–En el caso de TikTok y varias redes sociales, creo que no existe el criterio a los 13 o 14 años ya que son redes donde tú no eliges lo que ves sino que te va mostrando, entonces por eso insisto en que más allá de prohibir las redes sociales hay que ver cómo voy acompañar a los hijos en este camino.

“Para mí TikTok es una red que muchas veces ha enfermado a varias de mis pacientes. Es una red social en la que tú puedes encontrar muchos tipos de información. Y si bien hay personas que puede ver videos juegos de fútbol también hay otra gente que puede enfocarse en temas como la depresión. Entonces comienzan a salir videos y mostrarte frases positivas o consejos pero también te puede mostrar otro tipo de contenidos con gente que no habla desde lo positivo sino desde enfermo con mensajes sobre cómo cortarse o hacerse autolesiones. Entonces es súper importante meternos a mirar qué es lo que están haciendo nuestros hijos en TikTok. Y otra cosa es que creo que es una red altamente adictiva porque efectivamente siempre te está mostrando lo que tú quieres ver. Yo soy de la idea de que si la aplicación no está hecha para la edad del niño entonces no debo usarla cuando sea de la edad hay que acompañarlo”, asegura.

–Y lamentablemente las redes sociales han sido una forma de entablar relaciones con las personas…

–Sí. Efectivamente. Nos han ayudado a continuar en contacto. Y no sólo a los adolescentes, también a los adultos. Creo que la tecnología nos ha ayudado a seguir un poco con la vida y nutrir nuestros vínculos de otra manera. Ahora, de ninguna manera podemos llegar a pensar que se acerca a lo que es una relación humana.

–Otra pregunta recurrente de los padres es el tiempo que se debe pasar frente a las pantallas

–Creo que la mejor manera de hablar de cuánto usar las redes sociales es no hacerlo desde el sermón si no desde abiertamente mirar cómo usamos nuestras pantallas. Por ejemplo, podemos poner los celulares y mirar los tiempos en pantallas, en qué lo estamos usando, cuánto estamos metidos en WhatsApp, Instagram, en TikTok, y hablar sobre cuánto tenemos que regular este tiempo en pantalla.

“También es una manera de que nuestros adolescentes vean que no son ellos, de qué estamos todos en la misma. Estamos en la adicción a las pantallas. Entonces también es bueno ponerse como familia a mirar y analizar en qué se pasa el tiempo, cuándo realmente suma y cuánto de lo que paso veo en las redes sociales me ayudado, cuáles otras cosas me estoy perdiendo por esto”, agrega.

–¿Cómo crees que le afectará a los adolescentes y niños este año y medio de relaciones digitales?

–La pandemia va a tener sus pros y contras en todas las etapas del desarrollo. Todos hemos dejado de vivir normalmente un año y medio. Todo de alguna forma nos va a pegar en la vida. Creo que se va a venir una segunda pandemia y que va a ser de salud mental. Todo lo que hemos perdido, lo que ha salido. Estamos cansados, en estado de alerta. El que tenía un poquito de ansiedad, es más ansioso Y el que no pensaba que su cuerpo era lindo, ahora tiene trastornos alimentarios. Es algo para lo que nos tenemos que preparar, que tenemos que hablar y ojalá hacernos cargo. También va a afectar en cosas positivas creo yo. Por ejemplo, el retraso en todo el tema de las adicciones es algo positivo. Hemos estado bajo altos niveles de estrés.

La psicóloga afirma que los niños están altamente vulnerables en las redes sociales y esa es la mayor conciencia que tenemos que tener. “Hay mucha vulnerabilidad porque hay mucha exposición en las redes sociales y muy poca regulación. Los riesgos son miles, hay cyberbullying, comparación, confesiones, de todo. Videos pornográficos. De todo. Si tú buscas algo en una red social vas a encontrar lo que tú quieras.

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