España probará la semana de 4 días durante tres años

Después de teletrabajar durante más de un año, el país está considerando un nuevo ritmo de actividad, más propicio para la conciliación de la vida personal y laboral.

Por Francisca Vives K. / @franvivesk

Es el sueño de todos o bueno de casi: cambiar a la semana de cuatro días. En España, para comprobar su viabilidad, durante tres años, a partir de enero de 2022, unas 200 empresas de voluntariado lo probarán. La idea, lanzada por el partido de izquierda radical Más País, fue retomada por el gobierno de Pedro Sánchez. Por lo tanto, el país dedicará 50 millones a un experimento a gran escala de una semana de cuatro días, sin recortes salariales, durante tres años.

Trabajar menos para producir más 

Gracias a esta prueba, los resultados de las empresas participantes se pueden comparar con otros. “Los resultados son muy positivos. Esto ha beneficiado tanto a los empleados como a la empresa. El trabajador ha ganado equilibrio emocional. Sin embargo, un empleado feliz es mucho más productivo y, por lo tanto, le ahorrará más dinero a la empresa. La tasa de absentismo se ha reducido casi un 20% y la facturación también ha aumentado un 20% ”, explica Ana Arroyo, directora de recursos humanos de una de las empresas participantes.

Más eficiencia, un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal, menos estrés … Los empleados lo elogian enérgicamente. Pero la medida, por ahora solo parece estar alegrando a la gente: los empresarios y la oposición, así como muchos economistas, la ven como una utopía que solo agravaría los problemas económicos de España, ya enfrentada a una productividad floja. 

Una idea que no es nueva

Fue en 1930 cuando el reconocido economista John Maynard Keynes dio en Madrid, una conferencia titulada “Las posibilidades económicas de nuestros nietos”. En su exposición, predijo que eventualmente se llegaría a un nivel de desarrollo tecnológico que posibilitaría la reducción de la semana laboral a tan sólo 15 horas. Durante las décadas de los sesenta y setenta del siglo 20 se retomó la idea keynesiana y volvieron a hacerse previsiones de esta índole, y lo mismo sucede hoy en día.

Andrew Barnes, fundador de Perpetual Guardian (Nueva Zelanda) y autor del libro “The four day week” (La semana de cuatro días), señaló que “la idea detrás del horario reducido es una apuesta por el trabajo flexible que permita aumentar la productividad, la rentabilidad, el bienestar, y un futuro más sustentable”.

Según lo que Jan-Emmanuel De Neve, director del Centro de Investigación del Bienestar de la Escuela de Negocios de la Universidad de Oxford, afirmo para la BBC, todos los estudios sobre una semana laboral de cuatro días que han analizado han mostrado resultados positivos en términos de productividad, entendida como la cantidad de trabajo que se hace en un tiempo definido. Resaltó también que la pauta para comprender el aumento de la productividad es el bienestar general que se genera en los trabajadores. 

Tal vez incentivada por los cambios laborales consecuentes de la pandemia, la posibilidad de una reducción en la semana laboral vuelve a tomar protagonismo en la agenda de muchos gobiernos y empresas alrededor del mundo, pero. De hecho ya existen países donde el modelo se ha probado con gran éxito. 

El caso islandés

En el país nórdico realizó un experimento entre 2015 y 2019 en el que se redujo la semana laboral a cuatro días. El estudio demostró que la productividad no solo se mantuvo, sino que, en algunos casos, mejoró. Según la investigación del Ayuntamiento de Reykjavik, la reducción en la carga laboral ha hecho que los trabajadores encuentren un mejor balance entre su vida personal y su trabajo.

El Ayuntamiento contó con la participación de unos 2500 trabajadores, cerca del 1% de la población activa del país, quienes pasaron de tener una semana laboral de 40 horas a 35. Las personas que participaron en este estudio de la Asociación Islandesa por una Democracia Sostenible (Alda), afirmaron sentirse menos estresadas.

El evidente éxito del experimento islandés ha abierto las puertas para que los trabajadores de Islandia puedan acceder a un contrato de trabajo por el mismo sueldo y menos horas. Los sindicatos ya han negociado nuevos patrones de trabajo, y ahora el 86% de la fuerza laboral islandesa ya ha decidido trabajar menos horas por el mismo sueldo, o pronto tendrá el derecho a hacerlo.

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