Se viene el estrés de fin de año

Las fiestas están a la vuelta de la esquina con el Viejo Pascuero, entrega de premios, paseos de fin de año, graduaciones, matrimonios y muchas, pero muchas celebraciones de cumpleaños. Todo en el marco de un año marcado por el ajetreo, ansiedad, preocupación y encierro.

Por Bernardita Cruz Baraona / @bernicruzmr

Angela y Cristóbal se casarán en diciembre próximo. Dos parejas de amigos no podrán asistir. La razón es que ellos también dan el “sí” ese día. La idea de cambiar de fechas es algo completamente impensado. De hecho, todos ellos ya lo tuvieron que hacer varias veces producto de la pandemia. “Es ahora o nunca” dice la novia quien sabe de antemano que con el Covid circulando sus planes podrían cambiar nuevamente.

Al igual que esta pareja son centenares las que tiene los ojos puestos en fin de año para celebrar sus compromisos y no solo por asegurarse un buen tiempo sino porque es lo que el virus les permite. Pero cuesta encontrar un lugar, alguien que oficie la ceremonia incluso peluquería… “está todo tomado”, dice Angela quien asegura que le costó mucho organizar su matrimonio.

Es que no solo las bodas están en su apogeo en estos días. Luego de un año bastante duro con clases telemáticas durante varios meses, las graduaciones están viento en popa. A eso se le suman las típicas presentaciones escolares… todo lo que se dejó de hacer el año pasado. Marcela e Ignacio son padres de cuatro hijos. La mayor sale de cuatro medio, el segundo está en octavo y los dos más chicos, que son mellizos, cursan segundo básico. “La más grande está planeando su fiesta de graduación hace meses. Es un hito importante para ella. Tenía miedo de que le ocurriera lo mismo que pasaron las alumnas del año anterior quienes cerraron su vida escolar con una ceremonia por zoom”, dice Marcela. Ignacio añade que, si bien en años anteriores los actos de los hijos menores ya era un sinónimo de estrés porque se hacían precisamente en medio de muchas otras celebraciones, este año es impensado no asistir. “Los pobres ya se han perdido muchas cosas y esto es importante para ellos”.

A estas fiestas se suman el famoso “amigo secreto” que no solo implica un gasto si no que también reservar una fecha determinada, todos los cumpleaños que se esperan hasta fin de año esquivando el frío y también las cuarentenas, los balances, reuniones, exámenes, cierres de año y la locura por las compras.

Y si a esto le añadimos el que llevamos casi dos años de mucha preocupación, incertidumbre, desempleo, esfuerzo, encierro y un virus que no da tregua, se está frente a una tormenta perfecta donde el estrés es el protagonista.

Ansiedad y cansancio

No solo es estrés reina en la época de fin de año. La emotividad de las fiestas más el sentimiento de no fallar en nada, provocan cuadros de ansiedad importantes e incluso períodos depresivos.

Alejandro Pinto es psicólogo especialista en trastornos del ánimo. Asegura que este tipo de sentimientos se hacen más latentes en estos meses porque la exigencia es mayor. “Además, la falta de tiempo hace que nos sintamos mucho más cansados. También debemos lidiar con los cumplimientos de metas. A eso sumemos las ansias de comprar. Porque hace décadas que recorremos cada tienda e incluso nos endeudamos con tal de entregar un buen regalo”, asegura.

Para el experto, este año la ansiedad debiera aumentar debido a la pandemia que nos ha sacado de todo centro de estabilidad. “Ya van dos años de Covid con miedo a enfermar, a la muerte. Con lutos y conflictos. Con desempleo y mucho encierro”, asegura.

Alejandro afirma que el chileno, que ya venía con una pésima salud mental, ahora enfrentará un fin de año con más preocupaciones y ansiedad.

Para el especialista, uno de los principales síntomas es el insomnio. Tanto para conciliar el sueño como el despertar varias veces. También es común la sensación de cansancio y los dolores especialmente de espalda y cuello. Algunas personas pueden presentar bruxismo. La irritabilidad también suele estar presente y la falta de concentración.

Para este especialista es muy importante saber que somos muchos quienes sufrimos exactamente lo mismo y que hay una serie de herramientas que podemos usar para hacerle frente al estrés.

“Es bueno cumplir metas, pero no se puede pretender cumplirlas todas y bien en un par de semanas. Es mejor bajar las expectativas y priorizar. Es importante también respetar las horas de sueño y de relajo ya que el cansancio suele arruinar los planes. Podemos delegar y pedir ayuda. La autoexigencia es un enemigo”, asegura.

La meditación y el ejercicio también son excelentes armas para combatir el estrés y la ansiedad. La liberación de hormonas como la endorfina es trascendental para sentirnos mejor ya que aporta relajación. La serotonina ayuda a subir el ánimo. La oxitocina entrega felicidad y la dopamina da la sensación de placer.

Además, el profesional aconseja evitar el consumo de estimulantes como al alcohol, tabaco y drogas. Junto a ello, recomienda tener una buena higiene nocturna, no abusar de las pantallas, mantener horarios y comer lo más saludable posible a base de frutas y vegetales.

Por último, asegura que no hay que caer en pánico, que hay que saber aceptar estas emociones y hacer lo posible para poder enfrentarlas. Afirma que lo más importante es pedir ayuda y no sentirnos superhéroes.

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