Rosalía, entre la música y la actuación: la romántica definitiva

De regreso en el estudio y con un papel en Euphoria, la artista española explora un nuevo capítulo creativo donde el tiempo, la libertad y la autenticidad marcan el compás.

En una conversación reciente con Elle, Rosalía se mostró reflexiva sobre su presente creativo. A sus 33 años, la cantante catalana atraviesa una etapa de reinvención donde la música, el cine y la búsqueda personal se entrelazan con la naturalidad que solo ella sabe imprimir. En plena preparación de su próximo álbum —el sucesor del aclamado Motomami—, la artista confiesa estar “en proceso”, sin prisas pero con una claridad radical: la fuerza que la mueve a crear no puede ser otra que la autenticidad.

Lejos de la velocidad vertiginosa de la industria, Rosalía defiende la idea de que la inspiración nace de un lugar íntimo, casi secreto. Sus días transcurren entre estudios de grabación, lecturas, películas de culto y largos paseos donde conecta con la sencillez de la vida cotidiana. “La semilla necesita oscuridad para crecer”, recuerda, citando a Björk, en alusión a la importancia del silencio creativo.

Pero este 2025 también marca un giro inesperado: Rosalía se suma al elenco de la tercera temporada de Euphoria. Sam Levinson, creador de la serie, la describe como un torbellino de intuición frente a la cámara, capaz de transformar cada escena en un juego entre emoción y carisma. Allí se reencuentra con Hunter Schafer y comparte rodaje con Zendaya y Alexa Demie, consolidando su vínculo con el universo audiovisual.

Desde sus inicios con Los Ángeles hasta la revolución global de El Mal Querer y Motomami, Rosalía ha tejido una narrativa que desafía etiquetas, llevando el flamenco al pop contemporáneo con audacia experimental. Hoy, su discurso artístico se amplía hacia la actuación, sin abandonar la brújula que siempre la guiará: la música.

“Si eres músico, no puedes dejarlo”, afirmó a Elle. Para Rosalía, cada pausa, cada desvío y cada nuevo proyecto no son más que caminos hacia una misma verdad: la creación como un acto de libertad y amor absoluto.

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